“No existe una lupa rural, se legisla como si todo fuera Madrid”

Ángeles Santos, 37 años recién cumplidos, ganadera, quesera y licenciada en Dirección y Administración de Empresas. Tras un corto periodo trabajando en la banca decidió que no era lo suyo. Y se quedó en Fariza, en el negocio familiar, una explotación ecológica con raza autóctona churra, de queso y lechazo en la que trabaja toda la familia, sus padres y sus dos hermanos. Afiliada a COAG desde hace 11 años, esta emprendedora es un activo de la organización agraria donde acaba de hacer historia como la primera mujer de Castilla y León que entra en la Ejecutiva Nacional, la más joven y la más votada. Preside también la Plataforma Rural y la asociación cultural de su pueblo.

–Mujer, rural, joven, emprendedora, licenciada, ganadera, quesera y ahora en el más alto órgano de decisión de COAG siendo la más votada por sus compañeros. ¿Estamos ante el perfil de moda?

–Es verdad que responde un poco a lo demandado por la sociedad y la gente tiene ganas de que entremos jóvenes y además mujeres.

La vida en el medio rural te obliga a estar reivindicando continuamente que somos ciudadanos de primera

–Para usted no es nuevo, desde muy joven está comprometida con la acción sindical.

–Empecé muy activa porque me parece importante estar en los sitios donde se deciden las cosas. De nada sirve quejarte en casa o en la barra del bar. Y en mi caso pensé que la manera de estar era a través de una organización como COAG. Hay una tendencia, y es algo que preocupa en todos los sindicatos, que no hay jóvenes comprometidos. Esto implica tiempo y compromiso, es complicado porque tienes que dejar a un lado tu trabajo. Pero hay que luchar.0 seconds of 0 secondsVolume 90%.

–Nacida en una familia ganadera, en su caso ha podido elegir. Se ha formado, ha probado a trabajar fuera y ha optado por el campo y el pueblo.

–Realmente mi padre también eligió quedarse aquí, pero yo lo he tenido más fácil porque tenía claro que quería formarme y salir fuera. Quería ir a la Universidad porque te da una perspectiva y también tener otro trabajo.

–En su caso en la banca.

–Sí, estuve medio año y con ese tiempo me valió. Dije no, esto no es lo que quiero hacer. Donde de verdad soy feliz es en el pueblo, con mis ovejas, haciendo queso con mi familia. Y lo dejé.

–Una decisión muy contracorriente en los tiempos que corren.

–Es verdad que en general te educan para vivir en el medio urbano y como que la opción de quedarte en el pueblo es un fracaso. Ese mensaje ha desangrado al medio rural. Se fue tanta gente a Cataluña, Madrid, el País Vasco… Esto quedó como quedó porque de esta tierra ha salido mucha gente para que otras regiones progresaras, y se siguen marchando muchos jóvenes formados.

–Cuando apostó por la ganadería sabía lo que era, lo ha mamado desde pequeña, un oficio de mucha entrega y donde las cosas no se ponen nada fáciles.

–Realmente no es fácil en ningún sitio. Para mi trabajar en la banca no fue nada fácil porque acababas la jornada y había que empezar a llamar a gente para vender seguros. Eso no era para mi. La ganadería sí que me hace feliz y para mi lo fácil era esto. Tiene sus complicaciones como todo, pero creo que lo importante es que seas feliz con lo que haces.

Sufrimos los ataques de grandes empresas que tratan de colonizarnos

–Las características de su explotación, en extensivo y con la elaboración de queso, casi obligan a vivir en el pueblo. ¿Le ha supuesto algún problema?

–Siempre he querido vivir aquí. La desventaja que veo es que necesitas el coche para todo y tienes que estar siempre reclamando los servicios básicos. Ahora estamos con la sanidad, las comunicaciones, telecomunicaciones. Lamentablemente la vida en el medio rural te obliga a estar reivindicando constantemente que somos ciudadanos de primera. No me parece difícil vivir aquí. No existe la oferta cultural de una ciudad pero vas y vuelves. Parece que la gente de Madrid está todo el día en el cine, el teatro o la ópera. No. Además con las plataformas digitales estás cada vez más en casa.

–Es un hecho que las carencias acentúan el despoblamiento.

–Una de motivaciones de COAG es que no solo luchamos por la ganadería o la agricultura, nuestra reivindicación se extiende al conjunto del medio rural. Implica pueblos vivos, servicios dignos, siempre hemos salido a luchar en la calle por la sanidad, la educación, las comunicaciones, la defensa del medio, contra la invasión de la fauna salvaje. Es parte de nuestra vida e importa.

más importantes?

–Como sociedad, y en particular como medio rural, el cambio climático es un problema de primer orden. Desde la agricultura y la ganadería está la clave para revertir ese fenómeno por el tipo de modelo que siempre hemos abogado desde COAG, un modelo social, sostenible, familiar. Otro gran desafío es el reto demográfico.

–Por palabras y declaraciones de intenciones no queda, se echan de menos los hechos.

–De hecho, tenemos un ministerio (Transición Ecológica y Reto Demográfico) que es más bien lo primero porque lo segundo lo tienen muy olvidado. Estamos sufriendo los ataques de las grandes empresas que tratan de colonizar con placas solares, con súper molinos, megagranjas. Es una lucha constante.

–Lo tienen muy cerca, en Sayago se proyecta un gran parque eólico, ¿qué puede suponer para este territorio?

–Primero, el capital es extranjero; ya no nos convence. Y el tipo de construcción que se proyecta va a dinamitar el suelo porque esas estructuras necesitan una base muy grande y Sayago es granito. Además van a meternos un montón de hormigón que se quedará para siempre y nos intentan vender que nos beneficia en empleo. No es verdad. Esto ya lo hemos vivido antes con las presas, los grandes tendidos, todos los cables de alta tensión circulando por Sayago y no nos ha servido de nada. De hecho la energía llegó mucho después para nosotros.

Necesitamos una gestión del lobo, no se trata de exterminarlo pero sí controlarlo como ahora

–Sayago nunca se ha entendido sin la ganadería extensiva, es la gran comarca del ovino en Castilla y León, sin embargo ahora es una de las formas de producción más amenazas.

–Es así. Tenemos las amenazas de la fauna salvaje, especialmente el lobo, pero no solo, y tampoco solo en el medio rural porque amenaza a la ciudad; hemos visto jabalíes por las calles. Necesitamos una gestión, especialmente con el lobo. No se trata de exterminarlo, ni mucho menos, pero sí de hacer un control como hasta ahora. La inclusión del lobo en el Lespre es un retraso en la ley que al final lo vamos a pagar. Pero además sufrimos la invasión de jabalíes, corzos, ciervos que, además de accidentes de tráfico, transmiten enfermedades a la ganadería. Toda esa situación es un peligro para la ganadería extensiva que siempre ha caracterizado a esta comarca.

–Zamora es una provincia puntera en producción láctea y quesera. ¿Las instituciones están a la altura de este potencial?

–La creación de la Escuela de Industrias Lácteas es un buen paso y sí que se nota más movimiento que está generando una visión de Zamora como referencia de producción quesera. El proyecto de la Feria del Queso para el año que viene es positivo y esperemos que tenga éxito. La Escuela de Industrias Lácteas garantiza la formación, que es básico; formar y apoyar a emprendedores y a jóvenes que apuesten por generar riqueza y empleo.

–Uno de los problemas del sector agropecuario es la falta de relevo, aunque en su caso y el de sus hermanos es una excepción.

–La falta de relevo generacional no es único en nuestro sector. En general el medio rural no lo tiene, ni en ganadería ni en quesería ni en agricultura. Pasa también con los albañiles, camioneros, mecánicos. Pero mirando hacia nuestro sector, que es puramente rural, yo no veo que el Ministerio apueste por el reto demográfico ni que quiera revertir la tendencia; lamentablemente es más una moda. Las políticas parecen más dirigidas a echar a la gente del medio rural que a facilitar el asentamiento. Hay que volver a tejer la estructura porque no hay casas, no hay guarderías, no hay colegios. Hay residencias, eso sí, pero necesitamos vida nueva.

Da envidia de los franceses porque sus agricultores y ganaderos tienen consideración social

–En Sayago acusan también la falta de médicos.

–Tremendo. Quieren implantar la telemedicina cuando no tenemos cobertura telefónica o es muy deficiente, Internet falla un montón. Además estamos en una comarca muy envejecida como para pensar que las personas pueden acceder a las nuevas tecnologías.

–Tan necesarias también para el sector primario ¿no?

–Absolutamente. Desde la Administración exigen cada vez más trámites telemáticos y necesitas el certificado electrónico para la Seguridad Social, Hacienda o la Unidad Veterinaria. Si falla la cobertura y tampoco te dejan presentar el papel, qué haces. Se ha generado una obligación para ciertos trámites sin tener en cuenta que no está garantizada la cobertura.

–Una prueba de que se gobierna desde los despachos ¿no?

–Eso lo padecemos cada día. Se gobierna como si todo fuera Madrid y no es así. Por ejemplo generalizar a todas las zonas el número de cartillas por médico es inviable. Si cada médico debe tener un mínimo de 400, aquí tendría que recorrer media comarca. No existe una lupa rural a la hora de legislar.

–Por eso la voz de personas como usted es fundamental, ¿se siente una escuchada arriba?

–Oída sí, pero no escuchada. Estás ahí, hablas, pero hay decisiones que están tomadas de antemano y no te escuchan.

–Desde la Plataforma Rural, que preside, lleva la voz a espacios de decisión, pero luego hay políticas no se aplican. ¿Dónde está la distorsión?

–Creo que una política a corto plazo, que es la que se impone, impide que se vea más allá. Desde Plataforma Rural llevamos años luchando por un mundo rural vivo, quejándonos del recorte de servicios, de que no hay médicos o una ley para impedir que se caigan las viviendas y sean habitables para quien quiera venir al pueblo. Ahora está de moda la España Vaciada pero hace muchos años que estábamos viendo lo que se venía encima y no se ha hecho caso.

–¿Teme que el desequilibrio territorial tan traído y llevado se quede en el debate, en la mera visibilidad del problema?

–Estar en el debate es un punto a favor, pero hay que ir a más allá, hay que actuar. Volver a crear la red y cambiar la imagen de las personas que vivimos en el medio rural. Cada vez hay más gente formada que decide quedarse y producir alimentos. Tuvimos un reconocimiento durante la pandemia, también los médicos, pero es efímero. Producir alimentos es algo trascendental y no vale cualquier alimento. Europa es exigente con la política alimentaria, pero nos encontramos que vienen competidores con otros requisitos. Y no es culpa de los agricultores y ganaderos de otras zonas sino de las políticas que se aplican. Necesitamos alimentarnos de verdad, con nutrientes, porque cada vez hay más alimentos que no aportan nada.

–La Ley de Cadena Alimentaria ha dado pasos.

–Estamos contentos, lo que pasa es que hay que aplicarla de verdad. Estamos produciendo muchas veces a pérdidas, que eso es insostenible totalmente.

La España Vaciada es una moda, hace muchos anos advertimos lo que se venía encima

–Oído así parece increíble, como un negativo en la nómina a final de mes.

–Es que es así. Una de las razones de salirnos de esa cadena y cerrar el ciclo en nuestra explotación es esa, no estar sometidos a un precio ruinoso. Porque cuando estas en esa estructura en la que te imponen el precio del pienso o de la leche, no puedes hacer nada. Un producto como la leche, perecedero, no puedes guardarlo, te dicen no re la recojo y qué haces ¿lo tiras?. Juegan con eso para tenernos como rehenes. No es admisible.

–¿Cómo ve el futuro, estas ganaderías de calidad tendrán hueco en un mundo tan globalizado, de producción intensiva?

–Intento ser positiva. Es verdad que cada vez hay más personas preocupadas por lo que comen, por saber de dónde viene ese alimento. Y a la vez veo más conexión mundo rural-mundo urbano, eso redunda en que sean más empáticos con nuestra situación. Y lo noto en la quesería, por donde pasa gente de muchas ciudades y ves que entienden nuestras luchas, que no les parece caro el precio de nuestro producto porque ven cómo trabajamos y consideran que es justo. En esto me da envidia de los franceses porque sus agricultores y ganaderos tienen una consideración social que no hay aquí, se valora su trabajo y no se cuestiona tanto. Somos esenciales.

Nos obligan a hacer trámites telemáticos sin tener en cuenta la mala cobertura

–Viendo el patrimonio de Sayago se entiende bien lo que dice.

–Desde el mundo rural no solo producimos alimentos, que es importante, también gestionamos el patrimonio, la cultura. Somos los guardianes y guardianas de la tierra, protegemos de los incendios con nuestros rebaños, creamos biodiversidad, están abonando todo el rato. Creo que falta un reconocimiento por parte de la sociedad.

–¿Duele cuando les acusan de “cazaprimas”?

–Hay una idea negativa de la PAC por parte de la sociedad, pero es desconocimiento. No te regalan nada, si tuviéramos precios justos no necesitaríamos la PAC. Es lo que realmente querríamos.

Fuente: La Opinión de Zamora

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