La Inspección de Hacienda tendrá en cuenta estos seis indicios para seleccionar a qué autónomos y pymes va a visitar este año.
Hacienda publicó el mes pasado el Plan de Control Tributario para 2025, donde incluye las directrices principales que seguirá la Agencia Tributaria para perseguir las infracciones fiscales y mejorar el cumplimiento de las obligaciones tributarias durante este año. Como ya avanzó este diario, las actuaciones pondrán más el foco en los autónomos y pequeñas empresas, y especialmente sobre el uso que hacen del TPV o de los programas de facturación, entre otras cosas.
Aunque una parte de las directrices de este plan afectan a grandes empresas y patrimonios, la Agencia Tributaria tiene reservado como cada ejercicio toda una sección para los autónomos y pequeños negocios. Dentro de este apartado, se presta especial atención a algunos sectores que trabajan con el consumidor final, como pueden ser negocios del comercio u hostelería. Y especialmente comercio al por mayor –por ejemplo los asentadores- o actividades ligadas a la construcción y las reformas.
Este año, la Agencia Tributaria ha recopilado hasta seis indicios que tendrá en cuenta la Inspección de Hacienda de cara a seleccionar a estos autónomos o empresas para entrar en su famoso plan de selección: desde el uso intensivo de efectivo o no admitir el pago con tarjeta hasta tener declarada una “evolución anómala de las existencias” o rentabilidades incompatibles con el negocio.
Seis indicios que tendrá en cuenta Hacienda este año para visitar a los autónomos
Según consta en el Plan de Control Tributario para este año, los técnicos e inspectores de Hacienda mantendrán a lo largo de 2025 presencia en aquellos sectores y modelos de negocio en los que se aprecie “alto riesgo de existencia de economía sumergida”, con especial atención al uso intensivo de efectivo o al empleo de métodos electrónicos de pago radicados en el extranjero que eviten las obligaciones de suministro de información.
Y en general, las actuaciones incidirán en aquellas empresas o contribuyentes que muestren estos indicios:
- No admitir pagos con medios bancarios o realicen un uso intensivo de efectivo, con especial atención en el empleo de efectivo por encima de los límites establecidos por la normativa (es decir, 1.000 euros).
- Utilizar fundamentalmente medios de pago radicados en el extranjero que eviten las obligaciones de suministro de información a la Agencia Tributaria.
- Ostentar signos externos de riqueza, patrimonio, rentabilidad, etc., que sean incoherentes respecto de las rentas declaradas.
- Declarar una evolución anómala del importe de sus existencias respecto de su actividad declarada, lo que supone un indicio de la posible existencia de ventas ocultas.
- Presentar rentabilidades incompatibles con la naturaleza de su actividad o con los datos disponibles al respecto, o que declaren pérdidas de modo continuo, incompatibles con la lógica económica de cualquier proyecto económico.
- Utilizar herramientas informáticas (software de doble uso) susceptibles de ser utilizadas para ocultar ventas.
No permitir el pago con tarjeta será motivo suficiente para recibir una visita de Hacienda
Dentro de estos seis indicios, hay uno en el que incide especialmente el plan de control y que afecta en gran medida a los negocios más pequeños. Muchos autónomos y pymes todavía se resisten a admitir el pago con tarjeta en sus locales por distintos motivos. Sin embargo, para la Inspección, esta práctica ya se ha convertido en un posible indicio de que el negocio está intentando evitar las operaciones por medios bancarios para recibir todo el dinero en efectivo y poder evadir impuestos.
Según explica el Plan Control, “aunque las nuevas tecnologías han generalizado medios de pago como las tarjetas de crédito y otros mecanismos bancarios (tipo bizum y similares) que están en la base de un determinado porcentaje de mejora del cumplimiento tributario, no dejan de ser visibles ciertas prácticas tendentes a no permitir el pago mediante tarjeta de crédito, especialmente, en aquellos sectores ligados tradicionalmente a la economía sumergida”.
Por ello, apunta el documento, “es preciso incrementar los planes de control formal, tomando como punto de partida aquellos empresarios y profesionales que no aparezcan en las bases de datos con ingresos procedentes del uso de las tarjetas de crédito por sus clientes, cuando en su sector o actividad sea una de las prácticas financieras habituales”.
Fuente: Autónomos y Emprendedor